El 22 de marzo vivimos uno de esos momentos que quedan grabados para siempre en la vida de nuestra Hermandad.
Durante la jornada tuvo lugar la imposición de medallas de oro a aquellos hermanos que cumplen cincuenta años de pertenencia a nuestra corporación, como reconocimiento a toda una vida de fidelidad, compromiso y amor a la Hermandad. Su ejemplo, constancia y entrega son parte fundamental de nuestra historia y un legado para las generaciones futuras.
Asimismo, se celebró la imposición de medallas y la jura de reglas de los nuevos hermanos, que pasaron a formar parte de esta familia cofrade asumiendo con ilusión y responsabilidad el compromiso de vivir y mantener nuestros valores, nuestra fe y nuestras tradiciones.
Fue, sin duda, un día especialmente emotivo, marcado por la alegría, el recogimiento y el orgullo de seguir creciendo como Hermandad, uniendo pasado, presente y futuro bajo un mismo sentimiento.
Damos gracias a todos los que han participado en este acto tan significativo, que vuelve a recordarnos que la verdadera grandeza de una Hermandad está en sus hermanos, en su unión y en su compromiso compartido.





