Cada 8 de septiembre la devoción nos convoca.
Este año no ha sido diferente nos reunimos en la solemne eucaristía en honor a la Virgen del Prado, un momento de fe y júbilo compartido.
Durante la celebración, elevamos nuestras oraciones y pusimos bajo su manto protector a cada uno de los hermanos que formáis esta familia nazarena.
¡Que viva la Virgen del Prado!